Las casas de Valdepeñas son blancas y bajas. (…) Una ancha faja de añil intenso encuadra las portadas; sobresalen adustos los viejos blasones; se destacan las afiligranadas rejas con la blancura de los muros. Y en la calle, empedrada de punzantes guijarros, entre el ángulo de la pared y el piso, al pie de los zócalos azules, corre una cinta de espesa y alegre hierba verde.